El tandilense perdió 6-3 7-6 ante Denis Shapovalov en uno de sus peores partidos en los últimos años. Del Potro quedó eliminado de Montreal y no puede levantar cabeza.

Es muy difícil jugar sin el revés. Y es más difícil todavía jugar sin el revés y sin la derecha. Juan Martín del Potro podía hacer lo primero, pero ni él ni nadie puede hacer lo segundo. La derrota de hoy ante Denis Shapovalov es la demostración más contundente del flojo nivel del tandilense; y duele comparar su performance actual con la del año pasado.

El joven talento canadiense de 18 años tuvo sus méritos, pero no necesitó su mejor tenis para ganar: cometió errores y mostró flaquezas en el juego. Tampoco le hizo falta una mentalidad constante ni un coraje atropellador: justamente se lo notó nervioso y con muy poco pulso. Si bien el balance de su rendimiento fue positivo y a la noche podrá dormir muy tranquilo, no tuvo el nivel deslumbrante que demandaba un rival de la categoría de Del Potro; pero aun así le alcanzó para ganar, y eso solo puede deberse a una merma extremadamente exagerada del argentino.

Del Potro estuvo mal en casi todas las facetas del partido. Su revés maltratado por las lesiones es su punto débil y aún no se ven mejorías a la hora de impactarlo. Esto lo compensaba con el drive más potente del circuito, que ahora parece una derecha del montón entre las demás. Antes, cada vez que la tocaba con ese golpe cambiaba todo el punto, era casi imposible aguantarlo y más complicado todavía era robarle la iniciativa; ahora cuando la impacta lastima poco y da la sensación de que el punto puede llevárselo cualquiera.

Su movilidad es menor que la de costumbre y su resistencia física parece ser escasa. Las piernas no pueden y los brazos tampoco. Literalmente no pueden y parece que metafóricamente tampoco, como hoy en el tiebreak cuando dio la sensación de que los bajó. Ya ni siquiera le alcanza la portación de apellido para tirarle presión a sus rivales; hace falta un poquito de tenis también. Y en este último tiempo no lo tiene. Tampoco tiene equipo de trabajo, por el momento, y solo él no puede.

De todas formas nada está perdido y aún le queda mucho por decir. Habrá que ver si esto se trata de un bajón pasajero por causas que solo él conoce y es cuestión de tiempo para que se recupere; o si habrá que acosumbrarse a estos rendimientos por debajo de su capacidad. El tiempo dirá si Del Potro volverá a ser Del Potro. Pero hoy parece ser otro al que era en 2016.

Foto destacada: ESPN