Juan Martín del Potro y Leonardo Mayer han renunciado a la Copa Davis a dos semanas de una serie clave: el repechaje ante Kazajistán en el que se pondrá en riesgo la permanencia argentina en el Grupo Mundial.

“Para mí, tener como último recuerdo ese título, y todo lo que se formó, y el mensaje que dimos, es como un cierre. Ser parte de ese equipo campeón, de ese equipo soñado, que los chicos me hayan ayudado a ganarla después de haber perdido dos finales, me dio la posibilidad de sacarme esa gran espina que tuve toda mi vida y poder dormir tranquilo”, fue el descargo del tandilense.

Del Potro tuvo sus idas y vueltas con la Davis. Perdió dos finales, abandonó el equipo por motivos personales y luego también se fue del circuito por su lesión en la muñeca. Antes de volver a las canchas, ya estaba de regreso en la Davis. Cuando pudo jugar nuevamente, fue el as de espadas en la semifinal ante Gran Bretaña y en la final con Croacia, con dos enormes victorias ante Andy Murray y Marin Cilic. A pesar de todos los cuestionamientos que hubo sobre él, el tiempo le dio la posibilidad de callar las bocas que lo habían criticado en el pasado.

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“Ya cumplí una etapa. Di mucho para la Copa Davis, más de lo que podía, y nunca dije que no. Dejé muchas cosas de lado; me lesioné miles de veces, he jugado infiltrado contra Polonia y hasta dejé a mi hijo de dos días para jugar una serie. Es tiempo de que puedan estar otros jugadores que quieran ir”, argumentó Leo Mayer.

Si Del Potro fue el as de espadas en la consagración, Leo Mayer lo fue en los momentos más difíciles del ciclo Jaite-Orsanic.

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Sin embargo no todo es color de rosas. Estas renuncias se dieron en un contexto de urgencia. Tanto Del Potro como Mayer han dado todo por ganar la Ensaladera de Plata el año pasado y no se les puede reprochar su postura. Tampoco se les puede exigir algo y además es entendible que luego de semejante desgaste, tanto físico como mental, quieran despedirse por la puerta grande. El ejemplo más claro de esta situación es el de Roger Federer con Suiza.

Pero… ¿era éste el momento indicado para anunciar algo así? ¿Por qué ahora?

Hace seis meses que se sabe que Argentina tendrá que jugar el repechaje para no descender; y la decisión se dio a conocer recién hoy, cuando faltan dos semanas. Si la final con Croacia en Zagreb fue el punto final del ciclo, la frutillita del postre, hubiera sido mejor saberlo antes y no ahora que las papas queman. Quizás el capitán del equipo Daniel Orsanic ya conocía de antemano la situación de ambos jugadores mucho antes que hoy, pero aun así el escenario en el que se da todo esto es llamativo.

Por otra parte, lo más importante será pensar cómo vencer a Kazajistán de visitante en la pista dura de Astana. Berlocq, Zeballos y Pella están en duda. Delbonis está afuera por lesión. El único que aseguró su presencia es Diego Schwartzman. Los posibles reemplazos podrían estar entre Nicolás Kicker, Facundo Bagnis, Renzo Olivo y Andrés Molteni. Orsanic tendrá tiempo hasta el próximo martes para definir los nombres.

Se viene el operativo salvación; y habrá que llevarlo a cabo sin los dos soldados más experimentados.

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