Con la conquista del domingo pasado, son cinco las coronas de Roger Federer en Australia.

  

Federer es el segundo máximo ganador del torneo, sólo detrás de Djokovic y Roy Emerson, que tienen seis títulos (sólo los del serbio fueron en la Era Abierta). Pero cada año es distinto, cada torneo lo es. En algunos el suizo luchó más, en otros superó a sus rivales con claridad, sin darles la chance de siquiera soñar con arrebatarle el título. Comencemos con el repaso.

La primera conquista de Roger en tierras oceánicas fue en 2004. Tiene una leve conexión con el título de 2017. En los otros tres torneos Federer era el 1er preclasificado y gran candidato. No en este caso. Roger había ganado su primer grande el año anterior en Wimbledon. Pero en Australia nunca había superado la cuarta ronda. Era el 2do preclasificado detrás del flamante Nº1 del mundo, Andy Roddick. Pero el suizo flotó sobre el caliente cemento australiano. Perdió nada más que dos sets en todo el torneo, y derrotó con relativa simpleza a Ferrero en semis (otro contendiente en la lucha por el Nº1) y a Marat Safin en la final, fue 7-6 6-4 6-2.

En 2006, luego de haber perdido en el 5to set 9-7 ante Safin en 2005, en las semifinales, Federer estaba sediento de revancha. La situación era otra, ya dominaba el circuito ampliamente, pero no le fue fácil. Sufrió en cuarta ronda ante Tomy Haas, a quien terminó venciendo en cinco sets. En la final, venció en cuatro parciales a la sorpresa del torneo, el chipriota Marcos Baghdatis. El resultado: 5-7 7-5 6-0 6-2

En 2007 Roger era invencible. Sólo Nadal en Roland Garros podía doblegarlo, ya que había ganado los otros 3 Grand Slams el año anterior, y en este repetiría la hazaña. De los cinco, fue el que menos le costó. Puso en vergüenza a casi todos sus rivales sin perder un sólo set. En la final, el chileno Fernando Gonzalez logró hacerle bastante fuerza, pero cayó por 7-6 6-4 6-4.

En 2010, la durísima final perdida ante Nadal el año anterior estaba en el aire. Aquella vez en 2009, fue una de las pocas en las que se vio llorar de tristeza a Federer en una premiación. La herida estaba abierta, pero Nadal se retiraría por lesión en cuartos, y el camino se le allanó al suizo. El torneo comenzó raro, en la 1ra ronda perdió el 1er set ante Andreiév por 6-2, pero luego se recuperó. El suizo perdería sólo un set más en lo que restaba del torneo (casualmente también 6-2, esta vez ante Davydenko en cuartos), y vencería en la final a Andy Murray 6-3 6-4 7-6.

Por último la reciente corona de 2017. En Tenis Zone ya hemos dicho mucho al respecto, pero repasaremos un poco más, porque vale la pena remarcar semejante triunfo:

Fue el título que más le costó, perdió siete sets, pero esto se debe a que recorrió un camino más duró que nunca. Tuvo que vencer a cuatro top ten en su camino al título, más bien a cinco, porque también se venció a si mismo (será 10º a partir del lunes) y más. Venció al prejuicio, a ese que dice que alguien de 35 años no está capacitado para competir a cinco sets contra jugadores 5 o 10 años menores. Venció al tiempo, y lo venció con paciencia, la palabra clave. Porque hay que tener paciencia para esperar 5 años para volver a Ganar un Grand Slam, hay que tener paciencia para esperar 7 años para volver a coronarse en Australia, y hay que tener paciencia para esperar 8 años para vencer a su máximo rival en una final de Grand Slam. También ganó con grandeza, porque hay que tener grandeza para ganarle a su rival de toda la vida y decir que el partido merecía terminar en empate. Hay que tener grandeza, para ser Federer.