El suizo, campeón del Australian Open, contó lo especial que es este 18º título de Grand Slam y el quinto en Melbourne.

La felicidad invade su rostro. También el de las miles de personas que estuvieron presente en el Rod Laver Arena observando la gran batalla entre dos leyendas del deporte. Roger Federer le ganó a Rafael Nadal en cinco sets y sumó una nueva corona Major en sus vitrinas, estirando la ventaja justamente sobre el español, su inmediato perseguidor, y Pete Sampras, ambos con cuatro menos.

Federer mostró su emoción por este gran logro y le quitó importancia a la cantidad de títulos de Grand Slam: “Estoy feliz de ver que todavía puedo hacer esto a mi edad después de no haber ganado un Slam en casi cinco años. Es todo lo que veo, el último problema ahora mismo es el número de Grand Slams. Honestamente, no me importa”.

Veía a todo mi equipo apoyándome, a Mirka, a todos. Fue genial. Además, supe desde ese momento, en esa bola, que realmente era campeón. Fue una gran sensación“, agregó ‘Su Majestad’ que debió esperar algunos segundos para festejar ya que en la última pelota Nadal pidió Ojo de Halcón. Finalmente fue buena y desató toda la felicidad.

Desde Wimbledon 2012 que el suizo no levantaba un trofeo de esta envergadura cuando se impuso al escocés Andy Murray en cuatro parciales. Sin embargo, expresó que este logro sólo puede compararse con uno: “Quizás, al Roland Garros 2009. Esperé mucho, lo intenté, luché. Lo intenté otra vez, fracasé, hasta que finalmente lo hice. Son sensaciones similares”.

Sé que todavía me queda mucho tenis pero, si me lesiono, tal vez me pierda la próxima edición. Quién sabe. Así que solo sólo fue una manera de hablar, uno nunca sabe cuándo va a ser su próximo Grand Slam“, dijo Federer, que también valoró lo hecho por Nadal: “Hubiera sido bueno para ambos ganar, pero esto en tenis es imposible. Debe de estar feliz, ojalá volvamos a coincidir en otra gran final”.

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