La primera edición de la Laver Cup, disputada en Praga, República Checa, capturó la atención de todo el mundo del tenis debido a la cantidad y calidad de jugadores que participaron y el inusual – de hecho muy interesante- formato con el que se realizó.

Suele decirse que los torneos de exhibición tienen como objetivo exponer los mejores recursos que cada tenista -si hablamos del tenis en particular- posee para divertir al público. Ellos, mientras tanto, arriban a estas citas para disfrutar lo que muestran en escena sus referentes e ídolos. Pasó con los dos encuentros disputados a fines del 2016 entre Juan Martín del Potro y David Ferrer. Estos partidos, realizados como festejo del título de Argentina en Copa Davis, se jugaron de una manera bastante competitiva, pero por momentos los chistes y las bromas se adueñaban del espectáculo. Como también los enfrentamientos a beneficio, primero en Zurich y después en Madrid, entre Roger Federer y Rafael Nadal en 2010, por citar algunos ejemplos.

El estadio Arena O2.

Sin embargo, la Laver Cup, también llamada exhibición o torneo no oficial en reconocimiento al histórico jugador australiano Rod Laver, estuvo lejos de ser una más. Ya el afiche previo al torneo anunciaba la presencia de una constelación de estrellas y un formato distinto al que se ve todas las semanas en el circuito tenístico: 12 jugadores divididos en dos equipos. Por un lado, Europa con Roger Federer, quien ideó el evento junto a Team 8, Rafael Nadal, Dominic Thiem, Alexander Zverev, Marin Cilic, Tomas Berdych y el coach Bjorn Borg. Por el otro, el Resto del Mundo bajo la capitanía del estadounidense John McEnroe, sus compatriotas Sam Querrey, John Isner, Jack Sock y Frances Tiafoe (reemplazó a Del Potro), el australiano Nick Kyrgios y la joven sensación canadiense del momento Denis Shapovalov.

El día inaugural, lógicamente, aún sostenía su pizca de ‘diversión’. Con el paso de los encuentros, el entusiasmo de las más de 25.000 personas que llenaron el Arena o2 de Praga todos los díasun total de más de 83.000 espectadores se acercaron durante las tres jornadas- y la forma en que los jugadores celebraban cada punto o cada partido ganado, incentivaron a otro tipo de “exhibición”. Algunas novedades como la cámara colocada en la red que captaba los movimientos de los tenistas y la pista negra agrandaban el escenario y lo volvían más exquisito.

Tener a Roger Federer y Rafael Nadal en un mismo torneo no ocurre muy seguido, sólo en los torneos de Grand Slam, en los Masters 1000 y tal vez algunos ATP 500 o ATP 250 contados con los dedos de una sola mano. Pero… ¿encima verlos jugando dobles por primera vez en la historia? La Laver Cup lo podía todo. Ese día para el recuerdo ocurrió el 23 de septiembre de 2017 y quedará guardado en la retina de todos los amantes del tenis. Sí, aunque usted no lo crea, en un torneo no oficial, el suizo y el español estaban del mismo lado de la red, un hecho único. Festejos y abrazos entre ellos. Todo era perfecto. Además de la victoria posterior, claro.

Roger Federer y Rafael Nadal jugando dobles juntos por primera vez en la historia.

¿El formato? otra novedad. El torneo decidió que se jugasen cuatro partidos por día (tres de singles y uno de dobles). El viernes cada triunfo valía un punto, el sábado dos y el domingo tres unidades. A tres sets, con la particularidad de que el último se decidía en un Super TieBreak al mejor de 10 puntos. Al último día, la ventaja del equipo europeo -ampliamente superior a priori- reflejaba un contundente 9 a 3.  Pero John Isner se encargó de ponerle más emoción de la que ya tenía a la Laver Cup con una gran victoria sobre Rafael Nadal por 7-5 7-6. Y sí, el plato fuerte quedaba para lo último: Roger Federer ante Nick Kyrgios. En caso de que ‘su Majestad’ ganara el encuentro, le daba el triunfo al Team Europa. Mientras que si el ‘aussie’ salia victorioso, obligaba a un posterior duelo de dobles para definir al ganador. Dramático e interesante por donde se lo mire.

En el mejor partido de todos, Federer se recuperó del primer set perdido y en un ajustado 4-6 7-6 10-8 se impuso a un Kyrgios que no resistió las lágrimas. El máximo ganador de torneos de Grand Slam levantó los brazos y el primero en festejar junto a él fue Nadal. Un abrazo que será recordado por todos y que ya se vio plasmado en muchísimas fotos y videos viralizadas en las redes sociales. ¿Cómo era posible? La magia de la Laver Cup lo hacía una vez más. Y sólo era una exhibición…

El abrazo entre Federer y Nadal que será recordado por todos.

La primera edición tuvo a Europa como ganadora. El próximo año, en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, se realizará nuevamente. Será del 21 al 23 de septiembre y, como si fuera poco, me arriesgo a decir que con la posibilidad de armar mejores equipos aún. Novak Djokovic, Andy Murray, Stan Wawrinka y Grigor Dimitrov son algunos nombres que pueden aparecer en el equipo del viejo continente en 2018. Kei Nishikori, Milos Raonic y Juan Martín del Potro, posibles figuras por el lado del Resto del Mundo.

Cámaras mostrando el vestuario mientras los jugadores y entrenadores planeaban una estrategia. El novedoso color de la pista que permite observar con mayor claridad el pique de la pelota. El Super TieBreak y su procedimiento que determina un ganador de forma más rápida y sencilla. La presencia de los mejores jugadores del mundo. El compromiso de los mismos. El trabajo en equipo. Todos estos tips fueron una simple razón por la que la Laver Cup llamó tanto la atención y eclipsó al mundo del tenis. Un evento digno de imitar en el futuro.