El español reconoció que la edad le está pasando factura a la hora de reponerse físicamente después de los partidos.

Tuvo que batallar durante casi tres horas para doblegar a Juan Mónaco. El polvo de ladrillo es la superficie que mejor le sentó a David Ferrer durante su extensa carrera, aunque el duelo de segunda ronda en Roland Garros lo agotó más de la cuenta.

“Ahora ya no recupero igual, antes era un toro. Pero mañana voy a entrenar poco y tendré que hidratarme bien”, confesó el jugador de 34 años que salió del top ten luego de seis años.

Ferrer chocará en tercera fase con Feliciano López, un rival aún más exigente al que conoce bien por ser de su misma nacionalidad. “Será importante mi resto, tener claro que cuando no pueda restar tenga que tener paciencia, hacerle el partido duro, largo. En tierra se desenvuelve bien, aguanta bien, le veo bien físicamente. Creo que será largo“, opinó el alicantino que aventaja en el historial a su contricante con nueve triunfos contra seis.

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