Novak Djokovic es el campeón del Master 1000 de Shangai al imponerse en la final al francés Jo Wilfred Tsonga por 6-2 y 6-4.

Un inicio de crónica que en este 2015 es casi una plantilla que uno puede reutilizar de un torneo para otro. Sólo hay que cambiar el nombre del rival derrotado en la final y el resultado. Hoy en día el tenis es de Novak Djokovic. El circuito ATP tiene un dueño y señor, casi un dictador.

Plantado en la línea de fondo es un metrónomo que reparte a un lado y al otro. Inabordable. Cuando le consigues retrasar y le mandas a las letras del torneo te recupera con un golpe imposible. Cuando saca apenas tiene fisuras. Cuando resta, a veces, pareciera que sigue sacando. Su derecha o su revés son casi una varita mágica. En algún momento la magia bajará pero hasta entonces Novak Djokovic hace lo que quiere y cuando quiere. Así sumó en Shanghai su título número 57 de su carrera, el Máster 1000 número 25, el quinto del año y el tercero en China.

Arranca la final y uno piensa que quizás hoy no sea el mejor día del serbio. O quizás sí pero también lo será de su rival. Deseas que haya partido. Y entonces, a la primera de cambio el número uno del mundo arranca con un break contra un sacador. Mantiene en blanco su servicio y vuelve a quebrar. Ni siquiera está todavía al 100% y ya tiene el primer set. Podrías culpar al rival por sus fallos, pero en realidad éstos son responsabilidad del serbio. Contra él cualquiera sabe que tiene que hacer lo imposible para sumar y por ello llegan los errores.

Djokovic no solo es una bestia con sus rivales, también lo es con él mismo. El serbio no se perdona ningún fallo. Cuando regala su saque con tres errores suyos, sus caras son todo un poema. Aun cuando no hay riesgo, aun cuando inmediatamente vuelve a romper, el número uno no quiere borrones en su historial. Quiere la historia perfecta. Es probable que de un más que plácido primer set (6-2), Djokovic se quede con el saque que perdió y el resto que no ganó.

Es tal el dominio del número uno que cuando arranca el segundo set el espectador, y el propio rival, se preguntan cuantos juegos cederá Djokovic. Así avanzó la segunda manga. Novak sobre raíles con su saque (sólo cedió un punto) y sobre raíles al resto. Todo un sacador como Tsonga sudaba sangre para poder ganar juegos al servicio. Luchó y escaló la montaña hasta cuatro veces. Salvó hasta cinco bolas de break pero al final con una doble falta se rindió a la evidencia. Hoy en día Novak Djokovic es el tenis.