Desde allá por el 23 de agosto no sabe lo que es perder. La victoria es su única ley. Novak Djokovic doblegó por un doble 7-6 al checo Tomas Berdych y se clasificó para las semifinales del Masters 1000 de París. Un partido donde la noticia sería que el serbio “sufrió”. Si, “sufrió” ya que en el universo tenístico de este 2015 en el que el número uno es el dueño y señor que su rival le fuerce dos tiebreaks, y llegue a tener ocasiones para apuntarse el set (hasta tres set points tuvo Berdych) debe ser considerado como sufrimiento.

Lo de Berdych con Djokovic debe ser considerado como caso de estudio por parte de un psicólogo. Con un apabullante 19-2 en el cara a cara, evidentemente a favor del serbio, arrancaba el duelo. Ante semejante cifra uno debe pensar que por la cabeza de Berdych al comenzar el partido debía rondar un diablillo que le dijera, ¿y a este hombre como le ganamos? La respuesta llegó en el primer punto. Un peloteo de hasta 19 golpes que finalmente cayó del lado del checo. Es decir, si Berdych quería ganar tenía que sufrir y volver a sufrir.

Solventó con mucho trabajo su primer turno de saque Berdych. Llegó entonces Djokovic y patinó sobre hielo con su servicio. El sufrimiento sólo tenía una dirección. Cada saque del checo era una odisea. Cada saque del número uno era un paseo militar. Un 15 iguales era casi un hito para Berdych. 2 minutos y 7 segundos era la media de los saques de “Nole”, por los 4 minutos y 16 segundos del checo.

Remando y remando el número cinco del mundo se aseguraba el tiebreak. Llegaba a los seis juegos, todo un éxito cuando el rival es Djokovic. Un logro que pudo ser mayor, pero no lo fue. Por primera vez, al resto, Berdych encontró resquicios. Alcanzó un break point que era set point. Nole cerró la puerta. Su saque le salvó. La orilla estaba cerca pero a la vez muy lejos para un Berdych que vió como el tiebreak era para Djokovic.

La cara del checo era un poema. Una hora de sufrimiento para no tener nada. El diablillo hacía aparición de nuevo para recordarle, ¿y a este hombre como le ganamos?

El segundo set no pasará a la historia del tenis. El destino parecía escrito. Todo apuntaba a esa comedia romántica en la que uno sabe que al final acabarán juntos. A esa película en la que el héroe tiene que salvar al mundo y el villano resignarse a su destino. Todo apuntaba a que Djokovic ganaría, una vez más.

No obstante, no se rindió en ningún momento Berdych que decidió morir peleando hasta el final. En la segunda manga el checo no concedió nada al resto. Apenas seis puntos. De nuevo llegó al tiebreak. Y aquí volvió el tenis. Hubo de todo en el juego decisivo. Sobre todo emoción. Falló de inicio Nole y se sobrepuso. Cuando peor lo tenía Berdych su revés le salvaba e incluso se atrevía con un resto-red. El checo volvía a ser el primero en tener opción de ganar el set. Nole neutralizaba pero un nuevo revés paralelo daba una segunda opción al checo, esta vez al saque. ¿Y si la comedia romántica tenía un final inesperado? No, no se engañen.

Dos derechas fuera. Berdych dilapidaba la renta. Pero aguantaba, hasta que la eterna ley de la victoria de Djokovic acababa completando su desarrollo. 10-8 en el tiebreak del segundo set tras la aparición de un ojo de halcón que recordaba que la comedia romántica tenía que acabar con su habitual final.