La definición del torneo tendrá a los dos mejores jugadores del ranking mundial. Djokovic viene imbatible, pero Murray está en otra versión a la habitual y lo desafiará. Duelo apasionante.

La final del Masters 1000 de Madrid tendrá protagonistas clásicos, habituales, hombres que suelen definir los torneos grandes. El 1 y el 2 del mundo. El casi invencible Novak Djokovic llega en gran forma tras vencer a Kei Nishikori y demostró que lo de Montecarlo fue solo un traspié. El campeón defensor, Andy Murray, resurgió luego del bajón que atravesó durante los primeros meses de su paternidad y eliminó a un Nadal muy mejorado respecto de los últimos tiempos.

Murray tiene motivos para soñar. Está en una curva ascendente y su rendimiento en polvo de ladrillo es superior al que tenía en otros años. No solo venció a Nadal, el único que quizás podía hacer temblar al serbio, sino que ya sabe lo que es incomodar a Nole en canchas lentas. En las semis de Roland Garros del año pasado le remontó dos sets y lo obligó a jugar un quinto. La mejoría del escocés en canchas lentas es notable: el año pasado ganó este torneo, hizo temblar a Djokovic en Paris y ganó la final de la Copa Davis. Incluso se tiene fe para el Grand Slam francés.

Pero no solo de esto puede agarrarse el británico, sino que también cuenta con una ventaja importante: su partido de semifinal ante Nadal terminó seis horas antes que el partido de Djokovic con Nishikori. Seis horas de descanso en un día es demasiado. Esto puede influir en el rendimiento del número 1, aunque siempre en las finales se agranda. Este fue el caminio de ambos a la final:

Sin título

Murray tendrá que hacer un partido perfecto. La clave para él será mantener la concentración, solo cuando juega al 100% de su capacidad puede pelearle de igual a igual al serbio. Sin embargo jugar al 100% de la capacidad de uno durante todo un partido es sumamente complicado, debido a que implica un desgaste físico y mental insostenible. En cuanto baje un poco, Nole marcará diferencias, ya le tiene tomada la mano al escocés. En el historial sale ganando: 22 partidos ganados y 9 perdidos.

  • Las 4 veces que jugaron en polvo de ladrillo fueron victorias para el número 1, pero desde que Murray entendió lo que era jugar en esta superficie, solo jugaron esos cinco sets en el segundo grande de la temporada.
  • En finales, la ventaja en el historial se reduce a 8-6.
  • En sus últimos 8 enfrentamientos, el británico solo lo venció una vez y apenas pudo arrebatarle tres sets, dos de esos en Roland Garros.
  • El único choque en 2016 fue la final del Australian Open. Ganó el serbio 6-1, 7-5 y 7-6.

Será un partido de puntos largos y quien menos se equivoque conseguirá la victoria, y Djokovic da más garantías en este aspecto. El serbio deberá jugar metido en la cancha, atacar a Murray, hacerlo correr y también correr él, defender bien y contraatacar. El escocés lo tiene más complicado, tendrá que jugar con variaciones de efectos, alturas y direcciones, obligar a su rival a pegar siempre de manera diferente. Además es obligatorio meter muchos primeros saques, porque Nole se hace un festín con el flojo segundo servicio del británico.

Es mucho lo que está en juego. Para Djokovic será importante ganar un título que consiguió solo una vez, hace cinco años. El número 1 quiere consagrarse en polvo de ladrillo y ratificar su condición de candidato a Roland Garros, el único Grand Slam que le falta. Por su parte, Murray debe defender el trofeo que consiguió el año pasado si quiere continuar en el segundo puesto del Ranking ATP. En caso de perder, compartirá la posición con Roger Federer, algo que sería inédito: que haya dos número 2 del mundo. Todo está dado para una gran final.

Horarios:

  • 13.30 hs. (ARG y URU)
  • 12.30 hs. (CHI y VEN)
  • 11.30 hs. (PER y COL)