Nadal y Federer se enfrentarán en una final de Grand Slam por primera vez desde Roland Garros 2011.

En la madrugada del domingo, la final del Australian Open nos mostrará un enfrentamiento “vintage”. Un enfrentamiento que quizás creíamos que no volveríamos a ver en una final de Grand Slam: Federer-Nadal, Nadal-Federer, Roger-Rafa, Rafa-Roger, pónganle el orden que quieran.

¿Por qué es inesperado? No es por el nivel de juego mostrado en este torneo, donde los dos se desenvolvieron con solvencia, pero sobre todo, con la calidad que nos han mostrado durante toda su carrera. Es inesperado por el contexto, por lo previo.

Comencemos por Rafa. El mallorquín llegó a su última final de Grand Slam en su lugar preferido en el mundo, París. Fue en la edición 2014 de Roland Garros, donde venció en la final a Djokovic en 4 sets. El andar de Nadal en aquel torneo fue arrollador. Perdió solo 2 sets en todo el torneo, uno en la ya mencionada final, y otro ante Ferrer en cuartos, donde luego de caer en el segundo parcial, se dio el gusto de apabullar a su compatriota, ganando el tercero y cuarto por 6-0 y 6-1. En semis venció a Andy Murray 6-3 6-2 6-1. Sus resultados asustan. Pero luego de eso, en los 10 Grand Slams que jugó, no logró llegar ni siquiera a las semifinales, algo raro para un coloso como Nadal. En el medio, sorpresas (derrota con Verdasco en 1ra ronda en Australia 2016) y sobre todo, lesiones  (retiro en Roland Garros 2016 por un problema en su muñeca).

Es el turno de Roger. El suizo renace de las cenizas como el ave fénix. En 2013 no logró alcanzar ninguna final de Grand Slam, lo cual cortó una racha de 10 años consecutivos con al menos una presencia en esa instancia. A partir de allí renació. Dos finales seguidas en Wimbledon (2014,2015) y su última final alcanzada: Us Open 2015. En aquel torneo, Federer destrozó a todos sus rivales, sin perder sets hasta la final. En cuartos paliza a Gasquet 6-3 6-3 6-1, en semis a Wawrinka 6-4 6-3 6-1. Pero apareció su verdugo de los últimos años, Djokovic, quien lo derrotó en 4 sets en un partido durísimo. El 2016 pintaba bien para Roger. Hizo semis en Australia, pero se bajó de Roland Garros. Luego la historia se repitió: semis en Wimbledon, pero baja por lesión en el Abierto de Estados Unidos. Por otra parte, Roger ganó sólo uno de los últimos 25 grandes en los que participó (Wimbledon 2012).

Las cartas están sobre la mesa, todo parece ser que vamos a ver tenis del bueno, como en los viejos (no tan viejos) tiempos, donde estos dos gigantes del tenis y del deporte se peleaban por estar en la cima del mundo.