Juan Martín del Potro volvió a jugar un flojo partido y esta vez no le alcanzó para vencer a Grigor Dimitrov. Cayó 6-3 7-5 y se despidió en tercera ronda del Masters 1000 de Cincinnati.

 

Juan Martín del Potro hizo mucho por regresar a las canchas luego de su tercera operación en la muñeca izquierda y la chance latente que existió en un momento del retiro. Volvió de la mejor manera, derrotando a los mejores y jugando partidos de película, que quedarán en la historia. La semana en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro fue la mejor de su carrera, dicha por el propio jugador. También, ese 2016, quedó marcado por el fin de semana más emocionante: la obtención de la Copa Davis, en Zagreb, Croacia. Entre ambos hitos, Delpo tuvo un regreso al US Open -campeón en 2009- siendo ovacionado desde los cuatro costados del Arthur Ase y arribando hasta los cuartos de final de aquel torneo.

Las merecidas vacaciones y el intento de comenzar el 2017 de la mejor manera dilataron bastante el armado de su equipo de trabajo para encarar la temporada. No fue al Australian Open y regresó en los torneos de Indian Wells – Miami. Se complicó la participación en la gira de polvo de ladrillo por el fallecimiento de su abuelo, jugando tan solo Roma y Roland Garros. En el Foro Itálico tuvo un gran desempeño venciendo por primera vez en el año a un TOP 10: Kei Nishikori. Pasó Wimbledon sin conseguir buenos resultados y aseguró que para el cemento ya contaría con un entrenador. “no es argentino“, soltó en declaraciones.

Crecieron las expectativas y se barajaban posibilidades como las de los estadounidenses Andy Roddick y Pete Sampras o el brasileño Guga Kuerten, nombres que rápidamente quedaron en la nada y desde el entorno del propio jugador terminaron de desmentir rápidamente. Llegó a Washington y nada; rápido adios en tercera ronda ante Nishikori. Pasó Montreal y menos; sorpresiva caída con Denis Shapovalov en segunda instancia. Próximo parada: Cincinnati. Sin jugar bien, superó dos instancias y Grigor Dimitrov lo despidió. ¿Del coach? Ni noticias.

Con solo ver su rostro dentro de la cancha, Del Potro da señales. A veces combatía esa sensación ‘apagada’ con la lucha y la garra que lo caracterizaron para sortear momentos difíciles. No hay que retroceder mucho en el tiempo para recordar a ese Del Potro alegre, que disfrutaba jugar, que se divertía con los rivales y hasta con el público. Hoy no es nada de eso. Hoy es un Del Potro, cabizbajo, desganado, sin chispa y que, en muy pocas ocasiones, aprieta el puño y celebra un punto ganado. El drive no tiene el mismo fuego, su servicio no es tan eficaz y el revés lo pega de a ratos. El físico nunca fue su fuerte, pero le cuesta más de lo normal correr hacia los costados y siempre llega exigido, obligado a un manotazo salvador.

La derrota ante Dimitrov por 6-3 7-5 no es más que una anécdota, ya que lo preocupante es su actitud y su poca energía. ¿Tendrá Del Potro ganas de luchar por volver a los mejores puestos del ranking mundial? ¿Tendrá Del Potro el interés de contratar un entrenador para cumplir a rajatabla lo que éste quiera? O tal vez ya esté conforme con lo conseguido (que no es poco) y lo único que quiere es seguir jugando. ¿Cuál es la sensación? Que la Torre de Tandil hoy no está disfrutando dentro de una cancha de tenis.