Victoria Azarenka, ex número 1 del mundo, escribió en Sports Illustrated una “honesta evaluación” de su temporada 2015, un año en el que los resultados y las lesiones le han dado las espalda, pero en el que una serie cambios, tanto en su vida profesional como personal, le brindan esperanzas de cara a su esperado regreso a la pelea por las grandes competiciones.

Debido a una lesión en su pie, la bielorrusa, tras retirarse del Wuhan Open, debió finalizar su participación en el circuito 2016 antes de lo planeado:” No pude jugar en Hong Kong, que era algo que había estado esperando. Estoy molesta, decepcionada, triste, pero es lo que hay”.

Me las he arreglado para jugar con el dolor durante la mayor parte de la temporada y traté de concentrarme en mis actuaciones en los Grand Slams. Pero pese a mi insistencia por tratar de ignorarlo, el dolor seguía presente y no podía sacarlo de mi mente”, reflexionó la vigésimo segunda del ranking mundial.

Luego de dos años dominando el circuito mundial, Azarenka explicó la dificultad que le presentó comenzar a aceptar que su hegemonía había sido debilitada en el último tiempo: “Tengo que admitir que mi ego llegó a la vez que el nerviosismo. El ego te recuerda que tú puedes ser la mejor y nadie puede batirte. Tener un ego saludable es absolutamente necesario para llegar a la cima. Desde que me convertí en Nº1 del mundo no he podido dejar mucho tiempo para los errores. El hecho de que tuve que volver a luchar y presionar en el comienzo de cada partido ya era raro para mí. Esto ha sido, sin duda, una experiencia nueva

Este inédito pasar fue, según Vika, uno de los motivos por los cuales decidió cambiar de entrenadores: “Así es como comenzaron los ajustes. Sascha Bajin y yo empezamos a trabajar juntos después de que él decidiera dejar de trabajar con Serena. Wim Fissette también se sumó al barco en Doha y tuvimos una gran relación personal, algo que es imprescindible con los miembros de mi equipo. No sabía mucho de él como entrenador y él sólo me conocía por lo que me había visto en el circuito

Cuando los resultados de la primera parte de la temporada no acompañaron, la bielorrusa rememoró los sentimientos reflexivos que la mantuvieron de pie: En tiempos como estos, hice mi mejor esfuerzo para recordarme a mí misma lo afortunada que soy por jugar al tenis, lo que más amo del mundo.”

En Roland Garros y en Wimbledon los resultados seguían sin llegar, y en más de una ocasión los cuadros tampoco estuvieron de su parte. Sin embargo, en la previa de la gira de verano, su vida personal comenzó a virar.Hubo muchos cambios en mi vida: me mudé a una nueva casa. Además, una persona nueva se unió a mi equipo, mi fisioterapeuta Jean-Pierre Bruyere. Y otro cambio más: me cambié de agencia de representación, de Lagardere a IMG, un paso importante y emocionante para mí.”

Por último, Azarenka decidió dedicarle un pasaje a la lesión que la despidió del 2015: “Finalmente me encontré Wuhan, una vez más, preparándome para competir. Sascha y yo estábamos practicando y jugando un juego uno contra el otro. Lo estaba haciendo bien, estuve entrenando durante muchas horas. Odiamos jugar el uno contra el otro porque los dos somos muy competitivo y a ninguno de los dos le gusta perder. Así que seguí burlándome de él y se puso furioso. Él comenzó a rasgar cada pelota y, mientras corría tras ella, sentí un fuerte dolor en la pierna. Un sensación conocida. Yo sabía lo que significaba ese dolor”.

Tuve un partido al día siguiente y tenía muchas ganas de jugar porque me encanta estar en la cancha. Pero no de esta manera, no con este persistente dolor. Yo sabía muy dentro de mi mente que no debería haber ido a pista. Sabía lo que tenía que estar haciendo en su lugar. Pero una vez más, la Vika más terca apareció y decidió jugar. ¿Por qué? Es muy sencillo, debido a los fans. Me encantan mis fans chinos, adorables, vienen a cada práctica individual con signos de #TeamVika. Los fans son otra razón por la que juego al tenis. Yo juego para ellos en todo el mundo”, lamentó Vika.

Azarenka finaliza su narración con un deseo de cara al próximo año:En Wuhan tomé una decisión difícil, tuve que parar y poner fin al torneo y al resto de mi temporada, así que podría sanar mi cuerpo y estar lista para la próxima. Tengo mucho trabajo que hacer para estar cerca de mi mejor versión y eso es realmente emocionante. No hay límites a lo lejos que puedo llegar, pero tengo que estar lista. No puedo esperar para empezar de nuevo, pero lo primero es lo primero: tengo que conseguir estar completamente sana para empezar a trabajar