Sufrió y mucho Andy Murray para clasificarse a la tercer ronda del Us Open. El británico tuvo que voltear una situación de dos sets en contra y pelear durante tres horas y veinte minutos para finalmente doblegar al francés Mannarino en cinco mangas (5-7, 4-6, 6-1, 6-3, 6-1)

Del turno de noche y la sensación de final anticipada pasaba Murray al turno de tarde y la sensación de partido asequible. Nada más lejos de la realidad. Mannarino, el número 35 del ranking, comenzó el duelo quebrando de entrada y consolidando el quiebre. Avisaba de su peligro el francés. No obstante, en su segundo turno de saque cometía dos errores infantiles y perdía la ventaja. Murray se situaba por delante en el marcador (3-2 y 0-30). El break de inicio parecía un susto que demostraba que no iba a existir posibilidad de susto en el partido. Error.

El demérito de Murray con las ventajas al resto se sumaba al mérito de Mannarino cuando iba por debajo. Así, el británico veía llegar las oportunidades de quiebre tan rápido como las veía desaparecer. El set avanzaba y al final llegaba la sorpresa. Mannarino se apuntaba la primera manga por 7-5. Una sorpresa que se explica por la ineficacia de Murray en los breaks points (1 de 7 convertidos) y su pobre balance con el segundo servicio (27%). Se justifica también en la variedad del francés: dejadas imposibles, restos agresivos, saques abiertos y dominio de los peloteos.

Con una pista a media entrada y en un partido gélido, pese al calor neoyorkino, en el inicio del segundo set se palpaba la incertidumbre. Rondaba una sensación de que no podía ser pero estaba siendo. Y la dinámica seguía. Mannarino hacía más. Murray seguía desaprovechando break points y desangrándose con el segundo servicio. Con 4 iguales en el marcador, el número tres del mundo se procuraba una nueva ocasión de empezar a igualar el partido. Un ace de Mannarino la hizo desaparecer. Después, 11 puntos seguidos para el francés y por extensión el segundo set.

Murray estaba contra las cuerdas. Pero no estaba perdido. Muchas, muchas veces se da el 2-0. Pero muchas, muchas veces, no llega la puntilla del 3 set, y el jugador de mayor ranking acaba remontando. Así iba a ser. Comenzaba el tercer set y todo cambió. En el caso de Murray, de apenas sumar con el segundo a ganar el 71%. Un porcentaje aún más vital si se tiene en cuenta que solo le entró el 33% de sus primeros servicios. En el caso de Mannarino de hacer dudar al público de sus posibilidades a sumar hasta 14 errores no forzados en apenas 7 juegos.

Andy Murray mostraba su habitual gesto cansino, no disfruta ni mucho menos en la pista, pero empezaba a reaccionar al susto. Reacción que no terminaba de ser más contundente por su alergia a concretar las oportunidades de quiebre (7 de 24 al final del partido). Hasta la sexta no logró cobrar ventaja en el cuarto set. Una manga donde de nuevo concedió muy poco al saque. Lo contrario que Mannarino con 16 errores no forzados y un 23% de segundos servicios ganados.

Con el partido igualado a dos sets quedaba la duda de si Mannarino podía recuperar fuerzas en el quinto. No, no fue así. El francés ya estaba completamente desinflado a esas alturas. 6-1 para Murray y calma después del susto.