Quien es el joven austríaco que sorprendió a todo Buenos Aires  y cada vez es más una realidad 

Con ta solo 22 años se alzó con el Argentina Open en una semana fantástica en la que mostró buen tenis y una mente inquebrantable. Venció a Rafael Nadal en las semis y cada día que pasa se lo nota más maduro, más completo y más cerca de dar pelea por el top 10. El recorrido por la vida de Dominic Thiem, con el tenis en la sangre.

Ya no quedan dudas. Tras un 2014 en el que se coronó por primera vez, y por partida no doble sino triple, y luego de consagrarse –victoria ante el Rey de la Tierra Batida, Rafael Nadal, mediante– en el polvo de ladrillo del Buenos Aires Lawn Tennis Club por el Argentina Open, Dominic Thiem confirmó lo que ya todos sospechaban: con el tenis en la sangre –una herencia de sus padres Wolfgang y Karin, ambos entrenadores profesionales de este deporte–, cada día madura, mejora y está más cerca de ese salto que lo convierta en uno de los grandes animadores del circuito en los próximos años.

Bresnik (izq.), es escultor de la promesa. // Foto: Web

Bresnik (izq.), es escultor de la promesa. // Foto: Web

Nacido el 3 de septiembre de 1993 en la pequeña ciudad de Wiener Neustadt, a 45 km de Viena, en el noreste de una Austria con pocos tenistas destacados (Andreas Haider-Maurer, n°76 del mundo, y él son los únicos en el top 100), Dominic de pequeño supo lo que quiso: jugar al tenis. Con el evidente apoyo de su familia, a los 10 años convenció con sus condiciones a Gunter Bresnik, excoach del legendario Boris Becker, para que lo entrenara. “Él me cambió –recuerda el singlista–, me hizo adoptar un patrón de juego totalmente distinto. Fue muy duro, porque era el mejor júnior de Austria y mi ranking cayó en picado, pero yo confiaba totalmente en Gunter”, explica Thiem.

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Thiem festejando su título en la Argentina // Foto: Arg Open

De la mano de Bresnik conoció a Sepp Resnik, un reputado deportista austríaco que se encargó de su preparación física entre 2012 y 2014, con peculiares entrenamientos de madrugada en el bosque, cargando troncos sobre los hombros y con recorridos de 15 km de trote. “Solíamos entrenar en el bosque, correr varios kilómetros y levantar piedras y troncos, pero ya nunca más”, rememoró Dominic para Diario Popular la semana pasada en Argentina.

Con tan sólo 13 años comenzó a viajar de manera internacional. Fue creciendo y en 2010 debutó como profesional en un Challenger en Kitzbuhel en su Austria natal. Fue un primer pequeño paso ganador: derrotó al francés Alexandre Sidorenko 6-3, 7-6 (6) y 6-4 en la primera ronda. Luego, cayó ante el rumano Victor Crivol 2-6 y 4-6. “El tenis junior es totalmente diferente al tenis profesional. Sinceramente, en primera instancia pensé que iba a ser más fácil en profesionales, pero mi primer año me mostró lo equivocado que estaba”.

Thiem (dcha.) cargando troncos junto a Resnik (izq.) // Foto: Web

Thiem (dcha.) cargando troncos junto a Resnik (izq.) // Foto: Web

En 2014 dio el salto de calidad que necesitaba. Se metió en el top 100 y escaló hasta la 36ª, para finalizar ese año como el n°39 del ránking. Pero eso fue sólo el comienzo, y en 2015 logró lo que de chico sólo era un sueño: su primer título. Fue por ATP 250 de Niza, por 6-7 (8), 7-5 y 7-6 ante el argentino Leonardo Mayer. Pero no fue el único, y en Umag y Gstaad también se alzó con el trofeo, 6-4 y 6-1 ante el portugués João Sousa y 7-5 y 6-2 ante el belga David Goffin, respectivamente.

Como los grandes de la historia, su hambre de gloria y de victorias no se apagó y pronto en este 2016 ya sumó un nuevo título a su historial. Y no cualquiera, porque incluyó la victoria ante Rafa Nadal en semifinales, porque venció a un Nicolás Almagro (campeón en del Argentina Open en 2011) al que se lo vio muy bien, porque mostró un temple de acero al ganar cuatro de cuatro tie breaks disputados y porque cortó con una racha de 7 años de españoles coronándose en Buenos Aires. En 2 horas y 28 minutos, fue 7-6 (2), 3-6 y 7-5 (4) ante Almagro. “Jugué una semana asombrosa. Salvé match points en dos partidos. Fue un gran torneo. Creo que es el mejor de todos mis títulos. Haberle ganado a Nadal lo hizo diferente”, destacó el número 19 del ranking, una promesa que asciende a paso firme.