Este hecho curioso ocurrió en el Racket Club de Palermo, lugar donde se está disputando el Challenger de Buenos Aires. 

Se trata del argentino Hernan Casanova, protagonista de un inusual suceso con idas y vueltas. Al comienzo del día parecía una preocupación y terminó en una chance más, que casi la aprovecha al máximo.

El tenista de 21 años, que comenzó a jugar al tenis en el club Ferrocarril Oeste, estaba disputando ayer por la mañana la última ronda de la Qualy cuando debió retirarse en el momento que estaba set por lado frente al uruguayo Martín Cuevas luego de intentar un punto y caer con todo el peso de su cuerpo sobre la espalda. Salió de la cancha –desilusionado por la inminente lesión- alzado por su padre y su entrenador.

Casanova se dirigió rápidamente al médico. Éste lo revisó y sólo tenía un fuerte golpe en un nervio. Con el paso de los minutos el dolor fue disminuyendo y aprovechó para almorzar y pasear por el club hasta que un golpe de suerte cambiaría su futuro: el ecuatoriano Emilio Gomez avisó que no iba a salir a jugar su partido ante el local Nicolas Kicker por dolores en su estómago durante el entrenamiento previo al duelo y un Lucky Loser tenía que ocupar su lugar.

Se realizó el sorteo correspondiente entre los cuatro perdedores en la tercera ronda de la clasificación y ¿quién salió sorteado? sí, Hernan Casanova. La organización del torneo pensó que estaba lesionado, volvieron a sortear y salió Federico Coria. El hermano del ‘Mago’ comenzó a prepararse para su encuentro ante Gomez, hasta que de repente apareció Casanova y afirmó que estaba en condiciones de jugar, desatando el enojo de Coria.

Finalmente, el actual Nº 360 del ranking mundial salió a dar batalla en su encuentro correspondiente, pero no pudo lograr la hazaña y cayó en tres parciales con Nicolas Kicker por 3-6 6-3 6-2, evidenciando cansancio en el físico tras jugar dos partidos en pocas horas de diferencia.