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Volver al futuro: Kyrgios derrota a Zverev

El australiano fue más y derrotó al alemán en un partido disputadísimo y dramático, que se extendió más de la cuenta gracias a una remontada incompleta de Zverev. A Kyrgios ahora se le viene Federer. El futuro llegó. El futuro es presente. La historia de una nueva rivalidad ya comenzó a escribirse, y los primeros […]

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El australiano fue más y derrotó al alemán en un partido disputadísimo y dramático, que se extendió más de la cuenta gracias a una remontada incompleta de Zverev. A Kyrgios ahora se le viene Federer.

El futuro llegó. El futuro es presente. La historia de una nueva rivalidad ya comenzó a escribirse, y los primeros capítulos dicen que Nick Kyrgios parte con ventaja. Esta vez en el Masters 1000 de Miami, el australiano volvió a derrotar a Alexander Zverev. Pero esta vez fue algo diferente. Esta vez hubo incertidumbre, emoción, paridad, idas, vueltas, magia y tenis. Fue una batalla mental por torcer el brazo del otro entre dos jovencitos tan talentosos como inexpertos… Corrección: talensos sí, pero inexpertos cada vez menos.

El partido siguió un guión definido en todo momento: ambos se impondrían con facilidad en sus turnos de servicio, habría pocas oportunidades de quiebre, menos quiebres lógicamente, y solo pequeños destellos circunstanciales harían la diferencia. Y esos destellos fueron todos de Kyrgios, quien con dos años más de edad, parece que ya está listo para dar un salto que lo deposite definitivamente entre los mejores del mundo.

Los dos buscaron el ataque desde el comienzo, ganar los puntos en pocas pelotas y sin intercambios de por medio, pero si surgían estaban dispuestos a jugarlos. La iniciativa le correspondía a quien sacaba, pero el australiano contaba con dos ventajas. La primera fue su segundo servicio: impedía que lo ataquen desde la devolución, para el alemán era muy difícil hacer buenos restos. La segunda fue la capacidad innata que tiene para el contragolpe: de la nada y en posición defensiva podía sacar tiros de la galera que daban vuelta el punto y le otorgaban el mando.

Mediante esta segunda ventaja se llevó el primer set. Mientras iban saque a saque, un arrebato de tres contraataques en la instancia decisiva de un game fueron los que le regalaron el quiebre que inclinó la balanza a su favor con un 6-4 muy justo.

La inercia en el comienzo del segundo parcial estaba a favor del Bad Boy. Estaba más cómodo en el partido y, además, suelto, lo que era una mala noticia para Zverev, quien liberó su frustración rompiendo su raqueta. Desde entonces, Sascha fue otro Sascha; fue un Sascha más combativo, más determinado y más decidido. Logró anular la inercia pero no revertirla, porque Kyrgios siguió firme. Los dos seguían sumando games con su saque facilmente y llegaron al tiebreak.

Si bien en el desempate se pudieron quebrar el servicio, la ley de paridad no había cambiado; todo seguía muy igualado hasta que Kyrgios se puso 6-4 con doble match point, y parecía que el partido se terminaba ahí, lo que no hubiera sido ilógico. Pero todavía el show no había comenzado, la noche estaba en pañales. El alemán levantó los dos puntos de partido: el primero, con la devolución, forzando un error tras un intercambio larguísimo; el segundo con tranquilidad de tener el servicio en sus manos. Volvieron a imponerse con sus saques hasta el 9-9, turnándose los set points por un lado y los match points por el otro. Aquí fue Alexander Zverev quien dio el golpe definitivo sobre la mesa, sin que le tiemble el pulso, para ganar el tiebreak, ganar el segundo set y alargar la jornada.

Para Kyrgios había pasado el tren, la oportunidad de triunfar. Había estado tan cerca, a solo un punto, tres veces; y ahora estaba tan lejos, a un set de distancia, otra vez. Pero si el tren había pasado, Nick no se iba a quedar lamentándose, sino que lo iba a empezar a correr para intentar subirse. Se olvidó de lo que había sucedido minutos atrás tan rápido que en realidad parecía que no se había dado cuenta de lo ocurrido, de lo que desaprovechó. Esta virtud es para muy pocos.

Los saques siguieron gobernando el partido solamente por cinco games más, cuando el australiano quebró y se colocó 4-2. Y ya no lo dejaría escapar. Zverev no tendría chances de recuperar el break, a pesar de complicarle el cierre forzando varios deuce y arrebatándole algunos match point más. En alguno iba a fallar y falló. Nick Kyrgios ganó una batalla entre pares contra el mañana, pero ahora tendrá que ganar una nueva batalla contra el ayer, porque enfrente estará Roger Federer.

Foto destacada: @MiamiOpen

Autor:

Periodista deportivo | Productor General de Tenis Zone Radio

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