El suizo, que no está atravesando una buena temporada, vuelve al Abierto de Francia, torneo que lo vio celebrar el año pasado.

7 de junio de 2015. Stan Wawrinka supera a Novak Djokovic, número uno del mundo, en una final estupenda y demuestra en Roland Garros que lo conseguido 16 meses antes en el Abierto de Australia no había sido casualidad. Un año después regresa al segundo Grand Slam del año con un rendimiento más bajo que en la edición anterior pero con más experiencia y con ganas de repetir la faena.

El 2016 del suizo no está siendo auspicioso en relación a nivel y resultados. Sin embargo, el llegar al abierto francés como campeón defensor le da ese plus extra para darlo como favorito. En una entrevista para Eurosport, recordó el título: Estaba bien preparado. Jugando mi mejor tenis, mejorando partido a partido, así que llegué preparado mentalmente para jugar hasta el final”.

“Para mí, fueron dos semanas increíbles, donde pude jugar cada partido a muy buen nivel y luchando hasta el final”, agregó el nacido en Lausana sobre aquellos 15 días mágicos en París donde alcanzó el segundo Major de su carrera.

Wawrinka considera a un Grand Slam un torneo completamente distinto al resto. Por ello lo valora más: “Durante un torneo, cada día es diferente a otro y no debes llevar a cabo el mismo juego del día anterior o de dos días antes, pues las condiciones no son las mismas. Tienes que adaptarse a tu oponente”.

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