Duelo de estilos entre el británico y el suizo, en donde la agresividad del Wawrinka fue más, y accedió a la final de Roland Garros tras más de 4 horas de juego. 

Épica batalla de dos gladiadores, de estilos contrapuestos, que llegaban a esta semifinal con realidades un tanto diferentes. Un Murray que tuvo ciertas complicaciones en prácticamente todas las rondas y que tuvo que batallar tanto contra Klizan como contra Nishikori. En cambio, un Wawrinka arrollador, que se instalaba en la ronda de los 4 mejores, sin haber cedido un set.

Duelo número 18 entre escocés y suizo, el cual dominaba 10-7 Murray. Reeditando la semifinal del año pasado, en donde el propio británico saldría triunfador, en aquella instancia en 4 sets. Hoy la película, sería muy diferente.

La mesa estaba servida, para un plato de lujo en la Philippe Chatrier.

El primer set comenzaba según el libreto, con ambos controlando sus juegos de saque, y encaminándose a la mitad del set, con paridad absoluta. Llegados a este punto, con 4-3 arriba en el marcador, Wawrinka rompía el servicio del escocés y se aprontaba para cerrar la primera manga.

Murray remontaba y se hacía con el primer set, quedando un paso mas cerca de su segunda final de Roland Garros.

Pero Murray es un batallador, y no daría el brazo a torcer. Tras un intenso juego de saque del suizo, el número uno del mundo, recuperaba el break de desventaja y ponía tablas nuevamente en el tanteador.

El único camino para romper la paridad en el set, sería entonces, el tie break, en el cual ambos tuvieron sus chances. Wawrinka fue el primero con contar con puntos para set, precisamente 6-5 y saque. Pero su revés quedaría en la red. Después de esto, el británico ganaría 3 puntos seguidos para hacerse con el set por 7-6 en minutos.

Uno pensaría que luego de lo disputado que resultó la primera manga, en la segunda veríamos un Murray dando un golpe de autoridad y presentando sus cartas para hacerse con el partido.

Pero la versión post 2013 de Wawrinka es cosa sería, y mucho más en los torneos Majors. El suizo piso el acelerador y presionó en los momentos claves, y con un doble quiebre de servicio, se hacía con el segundo parcial por 6-3. La batalla recién comenzaba.

El envión con el que Stan venía del set anterior, fue una ola muy alta para Murray en el comienzo del tercer set, y en un abrir y cerrar de ojos, el campeón del 2015 se ponía rápidamente con quiebre de ventaja y 3-0 en el marcador. Las aguas parecían llevar a buen puerto a Wawrinka.

Pero por algo Murray está donde está y a base de tesón, resistencia y mentalidad ganadora (con un poco de ayuda de Wawrinka claro está) volvía a meterse en partido en el tercer parcial, y tras una sucesión de quiebres consecutivos, el marcador se igualaba a 5 por lado.

En este momento, la chapa de mejor del mundo (al menos en los últimos 12 meses) tuvo su valía. El oriundo de Dunblane, quebraría el saque del helvético y serviría para cerrar el tercer set, valiosísimo por cierto, el cual haría suyo por 7-5.

Entrados en el cuarto set, de intensa batalla, ambos mantendrían con relativa comodidad sus respectivos saques, lo que decantaría en una nueva definición mediante el tie break. Tensión máxima.

La agresividad y tiros ganadores de Wawrinka, llevaban el partido al quinto set.

Wawrinka se encontraba contra la espada y la pared. Dar todo por el todo, o hacer las maletas y despedirse del torneo parisino. Y ya sabemos qué hace el suizo cuando se encuentra al borde del abismo. Tirar y tirar. El hombre que tiene dos cañones, tanto de drive como revés, fue más picante y punzante y tras un desempate contundente, ganándolo 7-3, llevaba esto al quinto set.

El dedo índice sobre su sien. Símbolo infranqueable de un Wawrinka enchufado y compenetrado con lo que sucedía dentro de la pista. La última manga, fue una apabullante muestra de intenciones, carácter y resistencia física.

En un inicio fulgurante, el suizo se colocaba 5-0 en el marcador y tenía todo en bandeja para acceder a la final. El orgullo de Murray alcanzó para robarle un game, el del honor, para evitar el rosco. Lo cual sería insignificante, y tras 4 horas y 34 minutos de una épica batalla, Stan Wawrinka vencía a Andy Murray por 6-7, 6-3, 5-7, 7-6, 6-1.

En cuanto a los números del partido, destacar los 87 (si, ochenta y siete) tiros ganadores de Wawrinka, por 36 del británico. En contraste, Murray cometió los mismos errores no forzados (36) por los 77 del suizo. Números que muestran por donde pasó la iniciativa del juego.

Con este triunfo, Wawrinka será el nuevo número 3 del mundo, desplazando al serbio Novak Djokovic (puede llegar a ser número 2) y aguarda en la final por el vencedor de la segunda semifinal entre Rafael Nadal y Dominic Thiem.

El historial con el español es dominado por Rafa con un contundente 15-3, pero recordemos que la última vez que se vieron en eventos de Grand Slam, fue el suizo quien se alzó con la victoria, conquistando su primer título Major en el cemento australiano.

En cuanto al enfrentamiento contra Thiem, es Wawrika quien lo aventaja por 3-1. Sería el primer encuentro a nivel de Grand Slam.

Con la victoria, el suizo se convierte en el finalista más veterano en Roland Garros, desde 1973. Números que dicen mucho sobre Wawrinka, pero para Stan, el número más importante, estará el próximo domingo, donde buscará su cuarto título de Gran Slam, y segundo en Roland Garros.

Por el juego desplegado hoy, creemos que es posible, porque hoy, Stan is the man.